El Foco

Un apoyo para la industria

La presentación de la Agenda para el fortalecimiento del sector industrial en España, el pasado 16 de septiembre, supone un apoyo por parte de nuestro gobierno en la importante y necesaria apuesta por la industria como motor de la recuperación económica española. De esta manera marcamos la senda que nos alinea con las posiciones que viene manifestando la propia Comisión Europea sobre la necesaria reindustrialización europea y el objetivo comunitario planteado de que el peso de la industria manufacturera represente el 20% del total de la economía europea en 2020.

Las noventa y siete medidas presentadas, que se enmarcan dentro de diez líneas prioritarias de actuación, suponen propuestas concretas para marcar el rumbo que debería seguir la política industrial española para asegurar un crecimiento sólido y sostenido a medio y largo plazo.

Gran parte de las propuestas de la CEOE y CEPYME han quedado recogidas en la agenda gubernamental

Estas medidas han surgido a raíz de una serie de foros de discusión organizados por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, y donde CEOE y CEPYME han participado activamente junto con los sindicatos, otras asociaciones sectoriales y empresas de diferentes sectores industriales. Podemos decir que gran parte de las aportaciones que realizamos han quedado recogidas en el documento. Entre otras aquellas relacionadas con la necesidad de mejora de la financiación de las empresas, de sus costes energéticos y aspectos relacionados con la internacionalización y la formación.

Si bien se siguen echando en falta medidas de incentivación fiscal, como por ejemplo aquellas relacionadas con deducciones medioambientales, que contribuyen sin duda a acelerar la modernización de la tecnología de nuestras industrias, facilitando el cumplimiento de la normativa medioambiental y contribuyendo a ganar competitividad.

Otra medida que también se echa en falta es el apoyo a sectores expuestos a riesgo de deslocalización a través del programa para compensar los costes indirectos derivados de la aplicación del nuevo régimen de comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero, que actualmente les sitúa en una situación de desventaja competitiva con nuestros homólogos europeos.

No obstante esta apuesta por el sector industrial tendrá que verse reflejada en los Presupuestos Generales del Estado de 2015 y años subsiguientes. El esfuerzo de consolidación presupuestaria que ha sufrido nuestro país para afrontar la crisis, ha obligado a importantes recortes en diversos ministerios que han afectado a este sector. Pero en esta incipiente fase de recuperación se hace necesaria una apuesta decidida de apoyo al tejido productivo de nuestro país y muy especialmente al sector industrial.

Con todo ello es preciso reiterar el papel clave que está llamada a jugar la industria en la recuperación económica, por su capacidad de tracción sobre el resto de los sectores, por su carácter altamente intensivo en exportaciones y de generación de empleo de alto valor. El sector industrial representa el 15,9% del PIB de la economía española y genera más de 2,3 millones de empleos. Asimismo, la industria es el sector que realiza el mayor esfuerzo en innovación e I+D, que fue del 48,3% en 2012, y el peso de las exportaciones industriales en el PIB representan más del 20%.

Venimos reclamando hace tiempo una reorientación del modelo productivo en línea de que la actividad industrial recupere peso en términos de PIB. En este nuevo modelo, hay que empezar a apostar por productos de mayor valor añadido ya que España no puede competir únicamente en términos de precio. Aunque no por ello hay que dejar de avanzar en conseguir alcanzar unos costes asociados a la producción que nos permitan competir con mayores garantías en los mercados internacionales.

Es necesario disponer de mecanismos que ayuden a aumentar el tamaño medio de las empresas

La deslocalización industrial es una realidad que se viene observando día tras día y aunque en los últimos tiempos se empieza a atisbar el retorno de algunas empresas españolas, justificado por algunos cambios que ya se han producido en nuestro país, como son la reducción de los costes laborales y los de infraestructuras, aún queda un largo camino por recorrer. La competencia en términos de costes energéticos es uno de los grandes caballos de batalla, que otras grandes economías están siendo capaces de afrontar. No hay más que fijares en el fenómeno que se está produciendo en los últimos años en Estados Unidos donde, gracias principalmente a la fracturación hidráulica (fracking), están consiguiendo ser más competitivos al disponer de una energía entre dos y tres veces más barata que en la Unión Europea, dependiendo sea coste eléctrico o coste de gas

Dado que está claro que factores clave como son la financiación, la internacionalización, la energía, la I+D+i, etc., son importantes en esta senda de recuperación, sería necesario disponer además de mecanismos que ayudaran a aumentar el tamaño medio de las empresas industriales españolas, que actualmente cuentan con unas dimensiones por debajo de la media europea. Es precisamente el segmento por encima de los 250 trabajadores, el que mejor ha resistido los embates de la crisis. Analizar los datos en detalle abre los ojos ante ciertas sombras

En este sentido elaboramos recientemente un documento donde se ponían de manifiesto las principales barreras que impedían a nuestro juicio que muchas pequeñas y medianas empresas españolas pudiesen dar ese paso y proponíamos una serie de medidas para promover este redimensionamiento. Entre ellas, las hay que afectan a la regulación, a la normativa laboral o al régimen fiscal.

Siendo conscientes de que aún queda un largo camino por recorrer y un gran trabajo por hacer, que va a requerir de grandes esfuerzos constantes y prolongados en el tiempo por parte de todos, desde el mundo empresarial colaboraremos con nuestro gobierno para ayudar en todo lo posible a poner en marcha toda esta batería de medidas que creemos firmemente ayudarán a impulsar un sector clave e importante que no debe ser desatendido de ninguna de las maneras.

Juan Rosell Lastortras es presidente de CEOE.