Inversión de Banco Santander para la educación
El presidente de Banco Santander, Emilio Botín, durante la clausura del evento.
El presidente de Banco Santander, Emilio Botín, durante la clausura del evento.

Banco Santander destina 700 millones a la universidad

Se invertirán 240 millones en España, donde se darán 5.000 nuevas becas

Botín cree que la universidad debe jugar en los próximos años un papel de liderazgo social

Sigue siendo el mayor mecenas de la universidad. Emilio Botín, presidente de Banco Santander y de Universia, anunció ayer una inversión de 700 millones de euros a proyectos universitarios para los próximos cuatro años. De esta cantidad, 240 millones serán destinados a las universidades españolas, donde se concederán 5.000 nuevas becas. Asimismo, se empleará el 30% del montante dedicado a España a proyectos corporativos con Iberoamérica y otros países del mundo.

El 40% de los fondos movilizados nutrirá becas de acceso y de movilidad nacional e internacional de estudiantes y profesores, con el fin de consolidar el espacio iberoamericano del conocimiento. Otro 30% se empleará en fomentar la investigación, la innovación, el emprendimiento universitario y la colaboración universidad-empresa; mientras que el 30% restante se dedicará a apoyar proyectos académicos y a iniciativas destinadas a la modernización e incorporación de las nuevas tecnologías en la universidad y a la mejora de la formación y docencia.

El anuncio de esta inversión fue interrumpida por los espontáneos aplausos de los rectores, para quienes está inyección de dinero supone un alivio, debido al descenso de los ingresos y al recorte de inversiones públicas. “Es necesario que las empresas, al igual que hace Santander, inviertan en educación”, apuntó el catedrático y exrector de la Universidad Politécnica de Valencia Juan Juliá, que ha asistido junto a más de 1.100 representantes de instituciones educativas al III Encuentro Internacional de Rectores Universia, clausurado ayer en Río de Janeiro. El acto se cerró con la firma de una carta repleta de compromisos para los próximos cuatro años, que será cuando se vuelva a reunir en Salamanca.

Ya en 2010, cuando se celebró el anterior evento en Guadalajara (México), Botín anunció una partida de 600 millones de euros para universidades, de los que ya se ha invertido 594 en apoyar a las 1.159 universidades con las que Universia, la mayor red de universidades de habla hispana y portuguesa, mantiene acuerdos de colaboración.

Botín cree también que la universidad debe jugar en los próximos años un papel de liderazgo social. “Ha de tomar el papel protagonista que le corresponde”, indicó. También recomendó a los rectores renovar los modelos de formación y de la propia oferta educativa.

Este cambio se debe principalmente, como ya anunció el pasado lunes durante la inauguración de esta reunión, a que la población universitaria en Iberoamérica se doblará en los próximos diez años. El crecimiento del número de alumnos en los campus es difícilmente sostenible con los actuales recursos públicos destinados a la educación. “Por ello, la universidad se va a ver obligada a revisar su modelo de organización y de financiación”, apuntó.

La internacionalización ya no es una opción, sino que es una condición indispensable de los centros del siglo XXI, como también lo es la inversión en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i). Según calificó Botín, se trata de “una inversión estratégica y profundamente social”, como también lo es la colaboración entre la universidad y la empresa. Para esta última, con la finalidad de incorporar el mejor talento y desarrollar las mejores innovaciones; y para la universidad, porque le permite entrar en contacto con las competencias que demandan las empresas.

La carta de Río de Janeiro

Cuatro años han pasado desde ese segundo encuentro de rectores, y en los campus, como en la sociedad en general, han surgido nuevas necesidades y demandas, avivadas por la revolución tecnológica y por la crisis económica que ha mermado el presupuesto de estas instituciones educativas.

En este contexto, más de 1.100 representantes de universidades de 33 países ha debatido durante dos días en Río de Janeiro sobre las nuevas expectativas y tendencias universitarias, con el fin de impulsar un Espacio Iberoamericano de Conocimiento (EIC) socialmente responsable.

Entre las tendencias analizadas destaca la ampliación, diversificación y renovación de la demanda de enseñanzas, así como las cualificaciones y modelos educativos, el aumento y la diferenciación de la oferta educativa y de la educación transnacional, la creciente e imparable internacionalización, así como la consolidación de nuevos esquemas de competencia y cooperación universitaria. Pero también es prioritario, concluyeron los rectores, acometer una gestión eficiente de la generación, la transmisión y la transferencia del conocimiento al servicio del desarrollo y la cohesión social, y la irrupción de los componentes educativos digitales.

A partir de esta reflexión colectiva sobre el presente y el futuro de las universidades iberoamericanas, sus insuficiencias y potencialidades, y sobre las necesidades y aspiraciones, todos rubricaron sus propuestas y compromisos en la llamada Carta Universia Río 2014.

Porque el objetivo sigue siendo la consolidación del Espacio Iberoamericano del Conocimiento, esto es, consolidar la movilidad universitaria, el reconocimiento y la transferencia de créditos, la comparación de la estructura de las enseñanzas y el reconocimiento de los títulos o la acreditación de las instituciones y estudios. Esta estrategia requiere del compromiso de los distintos Gobiernos y de las universidades, que deberán establecer acuerdos y convenios con el fin de remover los obstáculos administrativos, presupuestarios y académicos que todavía condicionan su actividad.