Editorial

Lo que importa más es el cliente

Muchas de las más exitosas compañías españolas han basado su éxito en la intuición del fundador. Son casos extraordinarios, en diversos sectores, y están en la mente de todos. Esa sabiduría natural para el negocio ha sustentado casi siempre su acierto en colocar al cliente en la primera línea de las prioridades. La visión y el instinto siempre ha sido y seguirá siendo una característica fundamental de los hombres de negocios sobresalientes. Pero la gran mayoría de las empresas españolas necesitan dar el paso para que esa relación con el cliente, la llamada experiencia de cliente, dé el necesario paso que va de una capacidad natural individual a la profesionalización. Se trata de que ese vínculo que convierte la relación recíproca del emisor con el destinatario de los productos o servicios en una experiencia única y diferencial genere el mayor valor y rentabilidad para ambas partes, y lo haga de una manera sostenible. En este campo, muy desarrollado ya en el mundo anglosajón, es donde puede jugar un importante papel la recién nacida Asociación para el Desarrollo de la Experiencia del Cliente (DEC), que además de crear un marco de referencia busca ser un punto de encuentro de profesionales y empresas de todos los tamaños para compartir buenas prácticas y dar proyección internacional a una actividad que en el mundo hispano tiene mucho margen de mejora.