El grupo de dietética alcanza cifras récord de ingresos y distribuidores

Herbalife no está a dieta, vende más que nunca

El grupo estadounidense 'emplea' a 3,7 millones de distribuidores en el mundo

El grupo aumentó su negocio en España un 29% en 2013, su tercer mayor mercado en Europa

El año pasado Herbalife abrió mercado en Azerbaiyán y Kirguistán

Para el negocio de algunos, no hay nada como una buena crisis. Desde la caída de Lehman Brothers la facturación de Herbalife se ha doblado: la compañía estadounidense de dietética no sólo vende artículos que prometen una mejor calidad de vida, también ofrece la ilusión de contar con un trabajo en años y lugares en los que crece el desempleo.

El grupo comercializa sus productos a través de distribuidores independientes –no en tiendas, salvo en China– que venden los artículos que previamente han comprado a la compañía. En 2008 –Lehman Brothers se derrumbó en septiembre de ese año– Herbalife contaba con 1,7 de distribuidores en el mundo;ese año facturó 2.359,2 millones de dólares. En 2013 el grupo registró un negocio de 4.825,3 millones de dólares con 3,7 millones de personas dedicadas a la venta de sus productos.

Herbalife no está a dieta, vende más que nunca

Año tras año el grupo admite en las cuentas que presenta al regulador del mercado estadounidense –la multinacional, domiciliada en Islas Caiman, cotiza en Wall Street con un valor de mercado superior a los 5.400 millones de dólares– que su negocio depende en buena parte del número de distribuidores con los que cuenta (la compañía se refiere a estos vendedores como “miembros”). En las cuentas de 2013, presentadas recientemente en la SEC, el grupo afirma: “Nuestro éxito depende en gran parte de nuestra capacidad para reclutar, retener y motivar a una gran base de miembros. La pérdida de un número significativo de miembros podría impactar negativamente en las ventas de nuestros productos y podría poner en peligro nuestra capacidad para atraer nuevos miembros”.

Herbalife expande su presencia internacional ejercicio tras ejercicio. En la actualidad la multinacional está presente en 91 países (en 2008 operaba en 65). No hay país que se le resista, por exótico que parezca: en 2013 el grupo abrió mercado en Azerbaiyán y en Kirguistán, países que no son conocidos precisamente por tener una población con problemas de sobrepeso.

Herbalife tampoco esconde en sus cuentas que este sistema de ventas pudiera ser malentendido. “Nuestro programa de comercialización está sujeto a una serie de reglamentos federales y estatales”, dice el grupo. “Estamos sujetos al riesgo de que en ciertos mercados nuestra red de ventas no cumpla con leyes aplicables”, explica.

España, tercer mercado

España se ha convertido en el tercer mayor mercado europeo de Herbalife, tras Rusia e Italia. En sus cuentas de 2013 la compañía indica que en España su facturación creció en 15,4 millones de dólares, un incremento del 29,1% respecto al año anterior.

El grupo explica ese aumento de la facturación –que no detalla en cifras absolutas– gracias “al efecto positivo del aumento de la participación de miembros y el reclutamiento”. En España, donde patrocina a equipos de fútbol, baloncesto y otros deportistas, más de 30.000 personas distribuyen los artículos de Herbalife. Desde la filial española se indica que en 2012 se facturó en España 38,8 millones de euros, con lo que en 2013 el negocio del grupo se habrá aproximado a los 50 millones.

En los últimos años también han crecido las ganancias de los ejecutivos de Herbalife. El presidente del grupo, Michael Johnson, antiguo directivo de Disney, recibió 43,3 millones de dólares entre 2010 y 2012.

Diétetica entre tiburones financieros

Sólo un multimillonario inversor como Bill Ackam puede decir a los cuatro vientos lo que piensa sobre Herbalife sin temor a millonarias querellas: “Herbalife es una estafa piramidal”, asegura el fundador del hedge fund Pershing Square Capital Management. Ackam ofreció en diciembre de 2012 una conferencia en Nueva York en la que, durante tres horas, trató de demostrar que la compañía infla el precio de sus artículos y emplea una estructura de venta basada en un esquema de tipo piramidal. El inversor llamó a su conferencia ¿Quién quiere ser millonario?: los que, como él, apostaran en Bolsa a la caída del valor de las acciones de Herbalife, ganarían dinero, aseguró. Desde entonces, Ackam ha contactado con políticos y grupos de presión para tratar de tumbar a Herbalife.

Pero otro conocido inversor ha entrado al juego de Ackam, solo que apostando lo contrario: Carl Icahn se convirtió ahora hace un año en el primer accionista de Herbalife, con más del 16% del capital. En el accionariado del grupo también figura, según datos consultados en Bloomberg, otro reconocido inversor: Soros Fund Management posee el 3,38%.

La compañía dice que Ackam se ha jugado 1.000 millones de dólares contra la acción de Herbalife. La pasada semana el grupo informó que estaba siendo investigado por la Cámara Oficial de Comercio, sin especificar las razones. El valor en Bolsa del grupo cae desde entonces: ayer perdía a media sesión casi un 6%.