Tribuna

El cashback como motor del comercio electrónico

En momentos de crisis económica como los actuales, conjugar la necesidad de ahorro de los consumidores con la rentabilidad de las empresas constituye todo un reto para cualquier sociedad comercial. Quizás por ello, cada día son más numerosas las firmas –grandes y pequeñas– que apuestan por el comercio electrónico como vía alternativa o complementaria para el sostenimiento de sus negocios. Sin embargo, la competencia en el mundo online es enorme y acceder a los usuarios familiarizados con las compras por Internet y dispuestos a adquirir un producto o servicio on-line no resulta ni mucho menos sencillo.

Si bien no existe la panacea que asegure el éxito empresarial, dentro de este entorno ha surgido un nuevo modelo de negocio: las webs de cashback, que pueden constituirse como una alternativa de marketing eficaz para las empresas que venden a través de la Red.

El funcionamiento del cashback es tan sencillo como motivador. Se trata de un gran centro comercial en Internet que reúne, por un lado, a un elevado número de tiendas y, por otro, a consumidores dispuestos a adquirir productos y servicios on-line. Cuando un usuario realiza una compra a través de un portal de cashback, la web vendedora abona –como parte de su estrategia de marketing– una comisión al portal de cashback por haber llevado a un cliente a comprar en su página. El portal entrega dicha comisión total o parcialmente al comprador mediante transferencia a su cuenta bancaria o a través de PayPal.

Resulta evidente que recibir dinero en efectivo por comprar en las tiendas asociadas al cashback constituye un fantástico aliciente para los usuarios, sobre todo teniendo en cuenta que pueden llegar a recuperar hasta el 20% del precio pagado dependiendo del sector y de la firma comercial, y alcanzar un ahorro medio anual de 300 euros.

Sin lugar a dudas, la variedad de productos, la diversidad de tiendas asociadas y la seriedad de las marcas que pueden encontrarse en una web de cashback constituyen una importante motivación para el uso de un servicio gratuito y sin condiciones para el consumidor.

¿Dónde está el truco? No hay que buscarlo porque no existe. El negocio es rentable para cuantos participan: las tiendas incrementan sustancialmente sus ventas on-line porque las comisiones actúan como un formidable aliciente para el fomento del consumo; la web de cashback genera ingresos por dar visibilidad a las empresas adheridas y por incluir publicidad en su portal; y los usuarios ahorran una parte del gasto realizado en sus compras. Todos contentos.

El cashback no es un invento reciente ni un sistema a prueba. Este modelo de negocio lleva más de una década funcionando con éxito en el mercado anglosajón. Primero fue en EE UU y un poco más tarde en el Reino Unido. Hoy son millones los internautas que escogen un portal de cashback para sus compras on-line. Sólo en el Reino Unido, el 20% ya son adictos a esta fórmula de ahorro.
España no ha sido una excepción. En nuestro país este modelo de negocio se puso en marcha hace ya seis años de la mano de beruby.com. Beruby cuenta actualmente con más de 600.000 usuarios registrados y más de 500 empresas dispuestas a ofrecer cashback a sus usuarios, entre las que se encuentran firmas como Apple, Marks&Spencer, Iberia, FNAC, Telepizza, Nike, Decathlon, Groupon, eDreams, Rumbo, etc.

Y al igual que ha ocurrido en otros países, el presente y futuro del cashback en España resulta más que esperanzador: la facturación del sector se incrementa a un ritmo anual del 35% apoyándose en la pujanza del comercio electrónico que, según un reciente informe de Forrester, será el mercado europeo con mayor crecimiento hasta 2017, con una tasa de aumento del 18% anual.

Pero, además, la garantía para los consumidores de que están comprando en portales conocidos y fiables explica el crecimiento exponencial de los portales de cashback que, sólo en los últimos tres años, han repartido entre los consumidores españoles comisiones cercanas a los 2,5 millones de euros.

Sin duda, en este momento se dan todas las condiciones para que este modelo de negocio, tan sencillo como desconocido aún para muchos empresarios, alcance el mismo éxito del que ya disfruta en otros países de nuestro entorno.

Nieves Pérez es directora general de Beruby

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