TRIBUNA

Sarkozy y el paro: ¿plan anticrisis o electoralismo?

El Ministerio del Trabajo, Empleo y Salud francés acaba de publicar los datos de desempleo del año 2011, anunciando un récord histórico de parados inscritos en el Pôle Emploi (equivalente del SEPE en España): 4.271.000 parados en el territorio continental y 4.538.000 incluyendo los territorios de ultramar. Las personas paradas representaban en el tercer trimestre de 2011 un 9,7% de la población activa.

Aún lejos del nivel de desempleo español, con un máximo histórico del 22,85% (5,3 millones de parados) y un posible incremento previsto para este año de hasta 6 millones, el estado francés intenta frenar el fuerte aumento de la tasa de desempleo con una batería de medidas directamente enfocadas a cambios estructurales en el mercado laboral.

El pasado 18 de enero tuvo lugar una cumbre social organizada por el Elíseo con la presencia del primer ministro, cinco sindicatos (CGT, CFDT, FO, CFTC y CFE-CGC) y 3 organizaciones patronales (Medef, CGPME y UPA). Mientras las organizaciones sindicales reconocen el ligero avance realizado sobre ciertas medidas relativas al paro parcial, Laurence Parisot, presidenta de la Medef (Mouvement des Entreprises de France, organización patronal francesa que representa a nivel nacional a unas 750.000 empresas principalmente de tipo pyme), habla por el contrario de una "reunión muy fructífera" en la que se ha conseguido llegar al consenso sobre la actividad parcial y "abordar la cuestión del empleo teniendo en cuenta las necesidades de la empresa".

En dicha cumbre, el actual Gobierno se comprometió a realizar un "esfuerzo" de 430 millones de euros destinados a la creación y el mantenimiento del empleo, así como a reactivar el dispositivo denominado "cero cargas" destinado a promover la contratación de jóvenes de menos de 26 años en las empresas con una plantilla inferior a diez trabajadores, a reforzar los efectivos del Pôle Emploi con la contratación temporal de mil nuevos agentes, a poner en marcha un plan de formación para los parados de larga duración y a simplificar la tramitación del desempleo parcial (supresión de la autorización de la Inspección del trabajo y valoración del dispositivo del paro parcial mediante la promoción de acciones formativas).

Una semana después, Nicolas Sarkozy, anunciaba nuevas medidas para combatir el desempleo y mejorar la competitividad. Además de un gravamen sobre los depósitos financieros, el presidente ha planteado la posibilidad de derogar la jornada de 35 horas semanales mediante acuerdos "intraempresas" para que sean empresarios y trabajadores quienes decidan si "privilegiar el empleo frente al salario o el salario frente al empleo".

La creación de una "banca de la industria" cuyo objetivo sería facilitar el crédito a los establecimientos de talla intermedia y el incremento del porcentaje de jóvenes en las empresas de más de 250 trabajadores han sido otras de las medidas expuestas.

Por último, además de confirmar una vez más la imposibilidad de reducir la edad de jubilación a los 60 años, Nicolas Sarkozy anunciaba el aumento del IVA en 1,6 puntos porcentuales a partir del 1 de octubre de 2012, llegando así al 21,2%, como contrapartida a una ligera reducción de las cargas patronales.

Las reacciones de analistas y adversarios políticos no se han hecho esperar, siendo el objetivo de sus críticas el presunto oportunismo de las medidas a tan solo dos meses de las elecciones presidenciales. La adopción por la Asamblea nacional de dos de las principales medidas el 15 de febrero -el llamado "IVA social" con una entrada en vigor en octubre y un impuesto sobre las transacciones financieras en vigor a partir del próximo mes de agosto- ha tenido lugar de forma simultánea a la oficialización de la candidatura del presidente Sarkozy.

El desempleo pasa a ser una de las mayores preocupaciones del ciudadano francés y un argumento capital en periodo electoral. Las reformas anunciadas tienen como objetivo "crecer, modernizarse, ganar competitividad y frenar deslocalizaciones y la pérdida de empleo" y que Francia no termine como "Portugal, España o Grecia", según palabras del propio Nicolas Sarkozy.

Teniendo en cuenta la agenda parlamentaria, y a pesar de la adopción del proyecto de "ley de finanzas rectificativo para 2012" del pasado 8 de febrero, la mayor parte de dichas reformas entrarán en vigor con posterioridad a las elecciones cuya primera vuelta se celebrará el próximo 22 de abril, siempre y cuando no se produzca un cambio en el Gobierno del país. ¿Medidas urgentes o campaña electoral?

Santiago Guzmán González. Abogado Colegiado Madrid/París Cuatrecasas GP