EDITORIAL

Ford trae confianza

La inversión anunciada ayer por Ford en la planta de Almussafes, en la que construirá dos nuevos modelos en exclusiva para todo el mercado europeo, representa mucho más que una pura decisión industrial. Primero que nada, significa una renovada apuesta por la factoría valenciana, que se iba quedando sin carga de trabajo y no llegaba a obtener nuevos encargos de la multinacional. El hecho de que la planta española haya ganado en dura competencia a otras del grupo, como la rumana de Craiova, indica una vez más el buen nombre que la capacidad de las factorías automovilísticas españolas se ha sabido ganar en sus casas matrices. Una virtud que, acompañada de un marco laboral suficientemente flexible, no hace sino confirmar que no basta con ofrecer mejores costes para obtener contratos. Porque la experiencia, saber hacer, cultura industrial, capacidad logística y estándares de calidad de la industria española son valores más importantes que la simple ventaja en coste que pueden ofrecer países con industria menos experimentada y desarrollada.

El camino es ese. Y más frente a unos mercados empeñados injustamente en restar fortaleza a España. Porque esa vía de las nuevas inversiones industriales debe ir de la mano de mayores dosis de autoconfianza y menos complejos de inferioridad. Solo así se va a recuperar una economía para la que esta nueva inversión de Ford es, más que un espaldarazo, la demostración de que invertir en España es una buena idea.