Riesgo de discriminación

Los sindicatos avisan de que el permiso de la UE para inmigrantes facilita el dumping laboral

La Confederación Europea de Sindicatos (CES) alertó ayer sobre el riesgo de discriminación que puede suponer el permiso único para trabajadores de terceros países que se vota hoy en el Parlamento Europeo. El proyecto de directiva pretende armonizar las condiciones de solicitud de un permiso de trabajo y residencia para los ciudadanos extracomunitarios que deseen trasladarse a cualquier país de la UE. La concesión de ese permiso, según la propuesta de la Comisión Europea, garantizará a los emigrantes las mismas condiciones laborales que los trabajadores nacionales.

El CES valora positivamente el objetivo de lograr "una política migratoria global, equitativa y basada en los derechos". Pero considera "muy preocupantes algunos aspectos de la propuesta".

Los sindicatos lamentan la exclusión de varios grupos de trabajadores del marco general de derechos establecido por la directiva. En esa situación de indefensión, según el CES, podrían quedar los trabajadores desplazados, los temporeros, los del sector de comercio e inversión y los refugiados. La ponente parlamentaria en la tramitación de la directiva, la eurodiputada del Grupo Popular Véronique Mathieu, justifica la exclusión de esos tipos de trabajadores porque van a estar cubiertos por otras directivas o gozan ya de un estatus de mayor protección (caso de los refugiados).

El CES, sin embargo, cree que el texto "sigue abriendo el peligroso camino de la fragmentación del mercado de trabajo y, de alguna manera, la aceptación del dumping social en las relaciones laborales".

Alejandro Cercas, eurodiputado socialista y ponente del proyecto en la Comisión de Empleo, lo califica como "una nueva directiva Bolkestein", por la que "los hoteles y restaurantes europeos se arriesgan a dotarse de personal con trabajadores de temporada de países terceros con menos protección". Su compañero de filas, Claude Moraes, incluso teme que las empresas se ubiquen en un tercer país y desde allí envíen a Europa trabajadores con menos derechos.