Análisis

¿España no es Irlanda? Los expertos opinan

En un mercado que parece catalogar de la misma manera a España, Irlanda o Portugal, no está de más puntualizar las diferencias que existen entre estos países. Los analistas destacan que España no es Irlanda, pero no dejan pasar la ocasión de resaltar la necesidad de llevar a cabo los planes de austeridad y acometer las reformas pertinentes.

España no es Irlanda. Ni Grecia. Son frases que se han escuchado de boca de muchos desde hace ya bastante tiempo. Sin embargo, parece que los mercados no distinguen demasiado entre los dos países y el rescate de Irlanda ha pasado de ser una buena noticia a convertirse en un lastre. Los inversores catalogan de la misma manera a ciertos países de la eurozona y las ventas se ceban con la renta variable y los diferenciales de deuda.

Pero siempre hay quien intenta vislumbrar en medio de la hecatombe. Miguel Paz, responsable de estrategia de Unicorp Patrimonio, explica que "España no es Irlanda, ni Portugal, ni Grecia. Ni por tamaño, ni por déficit, ni por endeudamiento sobre el PIB, España no es Irlanda. Siempre se dice que el mercado es soberano y en el precio se descuenta todo, pero hay ocasiones en las que el precio ofrece oportunidades y nosotros seguimos pensando que lo que están haciendo con la deuda española es elevar la tensión al máximo para que tanto la Unión Europea como el propio gobierno de España tome medidas".

"En España parece que nos hemos quedado a medias en las reformas planteadas antes del verano y el mercado exige más y más contundentes. La Unión europea se está quedando sólo en el nombre y el mercado exige una política única con el actual sistema español de autonomías, ayuntamientos, diputaciones, corporaciones locales, mancomunidades, etc... es difícil que el capital extranjero recupere la confianza suficiente para invertir en nuestra deuda a precios razonables. Decimos precios razonables puesto que a los precios que salió la subasta de ayer es lógico que la demanda supere la oferta", añade el experto.

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Pablo García, de Oddo Securities, también recalca que existen claras diferencias los dos países de la eurozona al comentar que "ya en nuestra querida España escuchamos las repetitivas declaraciones de la vicepresidenta segunda y ministra de Economía, Elena Salgado, insistiendo que 'España no es Irlanda'. No, la verdad es que no". "Pero justificar siempre que todo se debe a un "efecto contagio" no aporta demasiado. ¿Por qué no nos contagiamos del fuerte crecimiento chino, la flexibilidad de Brasil o la recuperación de EE UU o Alemania? Simplemente por que cuando el río suena, agua lleva...", añade el experto.

En palabras de Pablo García, "la prima de riesgo de España alcanzó un nuevo máximo, no sólo por el 'efecto contagio', sino también por la falta de credibilidad del Gobierno de cara a acometer con contundencia la ejecución de los planes de austeridad previstos. Aparte, el Gobierno y el Banco de España no descartaban medidas adicionales si fallasen las previsiones que tienen de cara a 2011".

No es el único experto que demanda medidas. José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, cree que "la situación no es muy diferente a la existente a finales de 2008. Aunque en aquel momento fueron los bancos privados, norteamericanos en su mayor parte, los cuestionados. Una vez perdida la confianza del mercado, justificada o no, la entidad entraba en problemas. Ahora con los países periféricos europeos pasa algo similar. Y me temo que, como ocurrió en 2008, se deben tomar soluciones conjuntas si no se quiere entrar en una crisis de confianza global sobre las finanzas públicas de los países desarrollados. Algunos analistas incluían ya en el grupo de países con problemas a otros que hasta el momento habían quedado fuera de la especulación. Sí, es pura especulación en un mercado limitado de liquidez y dominado por el miedo".

"Una situación, por otro lado, donde algunos actores que deberían tener un papel protagonista se mantienen al margen repitiendo mensajes que poco tienen que ver con la realidad actual y los verdaderos riesgos a futuro. Es el caso del BCE", concluye José Luis Martínez Campuzano.