Ha sido recibida fríamente en EE UU

La ley Volcker suma enemigos en Wall Street

El sector financiero se revuelve contra la ley que limita la toma de riesgos por parte de la banca comercial. Los economistas, más cautos, esperan los detalles de la propuesta de Obama.

Escepticismo y, en el mejor de los casos, muy contenido aplauso. La recepción de la que se dará en llamar la Regla Volcker ha sido recibida fríamente en EE UU y no sólo entre la banca, el primer objetivo de las restricciones, sino entre buena parte de economistas y académicos que han aplaudido otras iniciativas de Barack Obama, entre ellas la más reciente de imponer una tasa extra a la banca.

La regla Volcker, presentada el pasado jueves es el intento por parte de la Administración de poner coto a una actividad que considera que es parcialmente responsable del terremoto financiero que se ha saldado con la peor crisis económica tras la Gran Depresión. Se trata del llamado Proprietary Trading, la intermediación por cuenta propia de las entidades financieras para la que éstas arriesgan su propio capital y no el de sus clientes. El Gobierno de EE UU quiere que la banca comercial, que cuenta con los depósitos de clientes (federalmente asegurados) o préstamos a bajo interés por parte de la Fed, no participe de esta actividad especulativa de alto riesgo o inviertan en capital riesgo y hedge funds para sus propio beneficio. Despectiva y popularmente se ha calificado a estas operaciones como "el casino de la banca"

Según dijo Obama el jueves, el coste de los riesgos que suponen estas actividades "es enorme y pone en peligro la viabilidad del banco si las cosas se complican. Simplemente, no podemos aceptar un sistema en el que hedge funds o firmas de capital riesgo dentro de las entidades hagan apuestas arriesgadas subsidiadas por contribuyentes y que pueden suponer un conflicto de intereses".

El presidente afirmó además que se van a imponer límites al tamaño de los bancos en función de su pasivo. La idea es que ningún banco sea demasiado grande como para que el Gobierno no lo deje caer sin la preocupación de que después haya un revés financiero y económico.

Paul Volcker, el respetado ex presidente de la Reserva Federal, es el inspirador de esta propuesta para limitar el riesgo, algo que a su vez está inspirado en la ley Glass-Steagall, aprobada durante la Gran Depresión para erigir un muro entre las actividades de la banca de inversión y la comercial. Esta ley fue derogada en 1999 bajo el mandato de Bill Clinton. La idea de volver a un escenario financiero regido por leyes válidas hace 70 o 60 años no parece haber calado.

Lawrence White, profesor de la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York afirmaba el viernes que la propuesta es "una solución al problema equivocado". White, un ex regulador especializado en competencia, regulación y mercados financieros, no ve que el proprietary trading sea el problema "que causó la crisis en la que estamos ahora".

En general, la ley Volcker se percibe más como un arreglo para un problema generado en 2009, no durante la gestación de la crisis. La situación es que las intermediaciones hechas por los bancos con dinero muy barato han sido muy rentables este año, justo cuando su actividad comercial no ha sido precisamente estelar. Eso ha puesto a la banca en una posición muy cómoda cuando el resto del país no termina de ver la luz al final del túnel y encima casi no puede contar con el crédito que no termina de llegar desde la banca.

White, que dio la bienvenida a la idea de la Tasa de Responsabilidad de la banca que presentó Obama hace una semana, se ha ahorrado los elogios esta vez y explica que incluso si los bancos deciden mantener esta actividad y renunciar a la banca comercial, algo que no sería difícil en el caso de Goldman Sachs, Morgan Stanley o incluso un Merrill Lynch separado de Bank of America, estos bancos seguirían siendo demasiado grandes como para dejarse caer, lo que no soluciona el problema del apoyo implícito que se les está dando por ese motivo.

La analista estrella de la banca, Meredith Whitney recordaba el viernes que precisamente las entidades que se han venido abajo con la crisis y amenazado al sistema financiero en su conjunto no son precisamente entidades de depósito como JP Morgan Chase o Bank of America, sino pura banca de inversión para la que esta regla no se aplica: Bear Stearns, Lehman Brothers y la aseguradora AIG.

White coincide además con Whitney y Douglas Elliot, economista experto en banca del centro de estudios Brookings Institutions, en que va a ser harto difícil decidir qué es en puridad el proprietary trading, y por lo tanto vigilar su cumplimiento. "El demonio está en los detalles" que están en manos del Congreso, decía Elliot en una nota en la que destacaba que es complicado saber de qué se habla exactamente. Desde luego, en ninguna sala de operaciones hay un espacio con un banderín que indique que los empleados están haciendo estas operaciones de trading y como explica Elliot, es muy difícil saber la diferencia entre un actividad tradicional de inversión, "que es una parte necesaria del negocio de la banca" y la inversión por cuenta propia, "que es puramente discrecional".

Como aclara este economista, la banca necesita mantener posiciones de inversión por que es parte de su gestión de liquidez. En circunstancias normales, es más fácil vender títulos de una cartera que préstamos, algo que facilita que el banco disponga de liquidez. Esa es la razón por la que se considera aceptable y necesaria esa cartera de inversión y a ser posible en activos que puedan ser rentables dentro de un nivel de riesgo aceptable. "Así se sirve mejor a la clientela", dice este experto.

"Parte de esta búsqueda de mayor rentabilidad para las inversiones pasa necesariamente por mover en los mercados sus posiciones según lo vean necesario, por lo que es difícil establecer qué es una inversión por cuenta propia y qué es una actividad tradicional de gestión de liquidez".

Esta situación de indefinición hace temer a Whitney que esta Regla Volcker pueda tener en un impacto negativo al reducirse la liquidez no sólo en los mercados corporativos sino también en el del consumo. El profesor de la Escuela de Negocios Stern afirma que este podría ser un problema "en el corto plazo aunque a largo, el elevado nivel de creatividad que tiene la gente de Wall Street permitirá que este problema se subsane". El problema es que es a corto plazo cuando se necesita que fluya el dinero.

Los detalles de esta regulación se decidirán en el Congreso donde el partido demócrata acaba de perder la supermayoría para imponer propuestas legislativas, no obstante, el sentir general es que el sentimiento popular contra la gran banca es tan fuerte que no habrá oposición. Está por ver cuánto puede hacer la banca por cambiar ese sentimiento ahora que además tiene desde el jueves, cortesía del Tribunal Supremo, las manos libres para invertir en los procesos electorales apoyando a distintos candidatos.

Lo que algunos analistas temen es que todos estos movimientos unilaterales por parte de EE UU compliquen más la búsqueda de soluciones globales que necesita una industria que por su propia naturaleza opera en un entorno global.

Mensajes desde la Casa Blanca. Propuestas de reforma financiera

Tasa de responsabilidad a la banca. Se impondrá a entidades que tengan unos activos valorados en más de 50.000 millones de dólares y se tomará como base imponible el pasivo. El objetivo es recuperar las pérdidas de dinero público dedicado a salvar a la banca (TARP).

Regla Volcker para reducir el riesgo que asumen los bancos comerciales invirtiendo dinero de su propia cartera bien por ellos mismos bien a través de hedge funds o capital riesgo

Demasiado grande para caer debe ser un término a eliminar. Se impondrán topes a los pasivos igual que ya están limitados los depósitos.