Telecomunicaciones

Telefónica ofrece la prejubilación a los 48 años para reducir plantilla en España

Telefónica ha presentado a los sindicatos sus propuestas para recortar plantilla en dos de sus filiales en España, Telefónica Móviles y Soluciones. En total, son 700 los empleos que la operadora considera necesario reducir y para conseguir esta cifra ha rebajado cuatro años la edad habitual de prejubilación en la compañía. La propuesta es que se comience a los 48 años.

Son compañías de tecnologías novedosas, cuya aparición se cuenta por años, no por ocho décadas, como la matriz, y donde la plantilla tiene una edad media bastante reducida. Es el caso de Telefónica Móviles España, que surgió con el nacimiento de la telefonía celular, o de Telefónica Soluciones, orientada a dar respuesta a las empresas. Pero al igual que sucedió con la octogenaria Telefónica de España, también a ellas les ha tocado el turno de vivir un expediente de regulación de empleo (ERE).

Telefónica considera que la presión competitiva, la necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos y la convergencia de tecnologías tras la integración de todos los negocios que se llevaban a cabo en España en una misma compañía obligan a ajustar la plantilla. Según la propuesta presentada por la compañía, las bajas deberían ser 500 en Telefónica Móviles -el 11,18% de la plantilla de 4.470 trabajadores- y 200 en Soluciones -el 16,13% de la fuerza laboral, de 1.240 personas-. El plazo para apuntarse finaliza el 15 de diciembre.

Para conseguir estas cifras, Telefónica propone las medidas tradicionales: bajas incentivadas, prejubilaciones y jubilaciones. Pero hay una diferencia, existe un capítulo específico para las prejubilaciones desde 48 años.

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Telefónica ha vivido otros ERE y la edad mínima para la prejubilación fue de 52 años. Pero las condiciones han cambiado. La edad de la plantilla es distinta y para lograr los objetivos ha rebajado cuatro años la edad más habitual de prejubilación. Así lo plantea en Móviles y Soluciones, como ya hizo en Telefónica I+D hace escasos meses.

La compañía ha rehusado comentar sus propuestas de ERE. Sin embargo, fuentes conocedoras de la situación recalcan que en los documentos no se ha usado la palabra prejubilación, ya que, aunque la compañía sigue pagando a los trabajadores que se acojan a esta modalidad, las salidas no cuestan dinero a la Seguridad Social hasta los 61 años y los trabajadores siguen cotizando.

La inclusión en el ERE de empleados a partir de 48 años se hace a través de una fórmula específica. Estos trabajadores deben tener una antigüedad determinada y las condiciones serán las mismas que para los mayores de 52 años -70% del salario regulador hasta los 61 años y el 34% a partir de ahí hasta los 65 años para complementar la pensión-. La diferencia es que se calcularán como si el empleado causara baja a los 53 años, pero la renta que le toca se repartirá durante el periodo que va de los 48 a los 65 años.

En España, la edad tradicional para el inicio de las prejubilaciones ha sido de 52 años; sólo algún banco en condiciones excepcionales la ha rebajado hasta los 48 o 49 años. La misma Telefónica aplicó el criterio de los 52 años en el macro-ERE realizado en la extinta Telefónica de España, que se cerró con cerca de 15.000 bajas.

Esa regulación de empleo se pactó con los sindicatos y lo mismo se está intentando ahora. Pero sin éxito, por el momento, o al menos sin el consenso de todas las centrales. Fuentes sindicales han cuestionado la necesidad de realizar reducciones de plantilla, critican la contraprestación ofrecida y ponen en duda, sobre todo, la voluntariedad. Y es que aseguran que no les salen las cuentas y que incluso recortando la edad a 48 años no hay suficiente personal que cumpla los requisitos de la propuesta, con lo que temen medidas más traumáticas. También hay críticas a las prejubilaciones. 'Un trabajador de 52 años está en toda su plenitud y con 48 años, más todavía', explica José Vía, secretario de Acción Sindical de USO.

Más pérdida de cuota que sus rivales en móvil

Las memorias explicativas de los expedientes de regulación de empleo son documentos que nunca deberían llegar a manos de analistas e inversores. En ellas, la compañía expone las razones que han llevado a la necesidad de reducir plantilla para tener un futuro viable y debe ser convincente, porque de ello depende que el ERE sea entendido en lo posible por la plantilla o salga adelante en el Ministerio de Trabajo, si no hay acuerdo con los empleados.

Y, por supuesto, los argumentos que llevan a una empresa a prescindir de plantilla suelen ser negativos. En el caso de Telefónica, por ejemplo, la necesidad de recortar 500 empleos en el negocio de móvil se debe a que 'el crecimiento de la base de clientes ha sido inferior a la del resto de sus competidores, penalizando su cuota de mercado, que ha caído casi en tres puntos en los últimos tres ejercicios', recoge la memoria explicativa del ERE de Móviles España, a la que ha tenido acceso este periódico.

Junto a este motivo, Telefónica cita principalmente tres causas que motivan el ERE. El menor crecimiento de la telefonía móvil en un mercado con una penetración superior al 100% es una de ellas, seguida de la irrupción de los operadores virtuales -'el número de competidores ha pasado de tres en 2006 a 27 en septiembre de 2008', dice- y la convergencia de tecnologías.

Atento, ¿la próxima?

Telefónica negocia en este momento dos ERE en filiales y hace poco planteó otro en Telefónica I+D. Fuentes sindicales aseguran que Atento será la próxima compañía del grupo en vivir una reducción de empleo para aquilatar la plantilla antes de sacarla a Bolsa.