TRIBUNA

Oportunidad tecnológica

El sistema nacional de ciencia-tecnología-empresa está recibiendo un gran impulso. Asimismo, se está creando una mayor cultura de colaboración entre todos los agentes, gracias a grandes iniciativas como Cenit. Sin embargo, aunque los analistas hablan de la creciente importancia de la internacionalización de la I+D, no se insiste lo suficiente en las ventajas de la colaboración internacional en I+D+i para las empresas.

Los programas y proyectos internacionales de cooperación tecnológica son un camino de doble vía. Por una parte, permiten a las empresas tomar posiciones en mercados internacionales. Por otra, posibilitan el acceso a conocimientos científicos y tecnológicos que no necesariamente están disponibles dentro de las fronteras del propio país o región.

Claramente, las empresas han de competir en los exigentes mercados internacionales y para ello necesitan las tecnologías más útiles, allí donde se encuentren. Y según datos de la OCDE nada menos que el 96,8% del conocimiento científico mundial y el 99,7% de la innovación se generan fuera de España. Asimismo, la dificultad de que una sola empresa reúna todas las capacidades necesarias explica que cada vez más el conocimiento tecnológico se genere en redes.

En este contexto, Europa representa una gran plataforma tecnológica para las empresas españolas. La participación española en la iniciativa Eureka, red paneuropea de I+D+i colaborativa y orientada al mercado en la que España ocupa un papel destacado, da buena cuenta del interés de las empresas españolas. Sin embargo, existe mucho potencial por explotar, particularmente en relación al programa marco comunitario.

La participación española en los sucesivos programas marco ha venido creciendo sin interrupción desde nuestra incorporación a la Unión Europea hace ya más de 20 años. De hecho, el peso relativo de la participación de España en el anterior VI Programa Marco 2003-2006 supera al de su aportación al gasto en I+D de la Unión Europea. Por tanto, la evolución de la participación española en la I+D comunitaria es buena, habida cuenta del grado de desarrollo del sistema nacional de ciencia-tecnología-empresa.

Sin embargo, al tiempo que crece la participación, se viene detectando un desequilibrio de su composición, caracterizado por un mayor protagonismo de los proyectos con investigadores españoles y empresas de otros países que a la inversa. En definitiva, y aunque las empresas españolas han ganado terreno con respecto al conjunto de contratos adjudicados por la Comisión a este colectivo, no aprovechan suficientemente el caudal de conocimientos tecnológicos disponibles en Europa a través del Programa Marco.

La mayor sensibilidad industrial del VII Programa Marco 2007-2013 que acaba de comenzar (ilustrada en las plataformas tecnológicas europeas y las iniciativas tecnológicas conjuntas) constituye una oportunidad sin precedentes que las empresas deberían aprovechar. Al margen del significativo incremento presupuestario (más de un 60% en media anual frente al anterior VI PM) y de las excelentes condiciones de financiación (por ejemplo, 75% para pymes), apostar por el VII PM significa apostar por una I+D excelente, siendo ésta una nota característica de la I+D comunitaria. Asimismo, el VII PM es un modelo sostenible y responsable de financiación de la I+D que sufragamos todos a través de la contribución de España al Presupuesto comunitario.

La Administración ha puesto en marcha el Plan Euroingenio contando con las comunidades autónomas en el contexto de la Estrategia Nacional de Ciencia y Tecnología (Encyt), estrategia que identifica precisamente el refuerzo de la dimensión internacional del Sistema Nacional de Innovación como un objetivo prioritario del Plan Nacional de I+D+i 2008-2011. Asimismo, existe una magnífica coordinación interministerial para crear las mejores condiciones ex ante en convocatorias e iniciativas comunitarias.

Por su parte, como punto de encuentro de la I+D en España, el CDTI asesora a todos los participantes, ya sean investigadores, centros tecnológicos, empresas, usuarios, etcétera. Paralelamente a esta labor, el CDTI ha lanzado en 2007 el Programa de incentivos Tecnoeuropa integrado en el Plan Euroingenio. Con casi 9 millones de euros de subvenciones en 2007, Tecnoeuropa persigue impulsar el liderazgo de las empresas españolas e incorporar a un mayor número a la I+D europea. Para ello, están disponibles ayudas para la preparación de propuestas (APC+), para bonos tecnológicos y unidades de innovación internacional. Con todo ello, el CDTI aspira a construir una relación estratégica con los agentes e intermediarios clave del sistema, tanto a nivel nacional como regional, a fin de acercar la I+D europea a los beneficiarios.

España en general y las empresas en particular deben aprovechar plenamente todas las oportunidades que brinda nuestra pertenencia a la Unión Europea, también en materia de I+D. Y para ello han de sacar partido, no ya del mercado común de bienes y servicios o de la libre circulación de capitales y personas, sino del conocimiento tecnológico más útil para la competitividad de nuestra economía a través de alianzas estratégicas con los mejores socios internacionales. En definitiva, más y mejor I+D.

Director internacional del CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial)