Francia

Los sindicatos franceses anuncian paros masivos para el día 28

Los sindicatos franceses convocaron ayer una jornada de protestas y paros laborales para el próximo martes, para exigir al Gobierno de Dominique de Villepin que retire el polémico contrato especial para jóvenes.

Los sindicatos franceses convocaron ayer a los trabajadores de servicios públicos y privados a una jornada de paros y movilizaciones para exigir al primer ministro la retirada del nuevo contrato juvenil. 'Todas las organizaciones sindicales llaman a realizar el 28 de marzo una jornada de manifestaciones, huelgas y paros laborales', explicó René Valadon, secretario confederal de Fuerza Obrera. La decisión se tomó en una reunión en París entre representantes sindicales y estudiantiles, quienes hasta ahora habían dirigido las protestas. El sábado, más de un millón de jóvenes se manifestó en varias ciudades francesas para pedir la retirada de la ley.

La reforma permitirá a los empresarios despedir de su primer empleo a los menores de 26 años sin necesidad de causa justificada durante los primeros dos años. El polémico texto, pendiente de ratificación por el presidente Jacques Chirac, supone una merma en la protección: del actual contrato de duración indeterminado, de carácter fijo a partir de los seis meses, el colectivo de menores de 26 años pasaría a afrontar la posibilidad de despido sin justificación durante los dos primeros años de contrato, y percibiría en compensación el 8% del salario acumulado hasta entonces. El Ejecutivo pretende así poner coto al galopante paro juvenil: 22,5%, frente al 9,6% general.

Los contrarios al contrato protestan por su contenido, pero también por las formas del Ejecutivo. El diario Le Monde acusaba el domingo en su editorial a de Villepin de faltar a sus promesas de consultar con los sindicatos antes de promover cualquier reforma laboral. El periódico entiende la postura del primer ministro como una prueba de fuerza dentro de sus filas conservadoras ante las presidenciales del año que viene, una 'apuesta irresponsable' que puede crear una 'fractura social e incluso, generacional'. De Villepin tiene como principal rival en su propio partido a su ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, quien ayer se apresuró a desmarcarse de la polémica reforma: 'No es una decisión que me corresponda. Es una decisión que compete al primer ministro'.

De Villepin se reunió ayer con representantes de varias organizaciones empresariales. Según explicaron a Le Figaro fuentes patronales, la mayoría de los empresarios estaría dispuesta a recortar en parte el modelo propuesto para evitar que se retire. Así, se reduciría el periodo de prueba de dos años a uno y se exigiría explicar el motivo del despido.

El ejemplo español

El ministro de Asuntos Exteriores, Philippe Douste-Blazy, defendió la reforma diciendo que en España y Reino Unido las condiciones de los contratos para jóvenes son 'mucho más precarias' y que, en Alemania, la coalición de Gobierno 'ha decidido hacer lo mismo'. El secretario de Estado de Asuntos Europeos, Alberto Navarro, le contestó que el año pasado se crearon en España más del 60% de los empleos de la eurozona. 'España está ya con un nivel de paro ligeramente por encima del 8%. Hemos dejado los dos dígitos en los que están tanto Francia como Alemania', apostilló.

Trichet y Barroso apoyan al Gobierno francés

El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, echó ayer un capote a Villepin. El máximo responsable monetario de la zona euro explicó que el mundo se encuentra en una fase de cambio rápido, y que los países que no logren adaptarse se enfrentarán a un nivel de desempleo masivo. 'Las economías que tienen capacidad de adaptación rápida serán las que más ganen en este mundo cambiante', comentó en una entrevista en el canal de televisión LCI. Las mayores economías de la zona euro, Francia y Alemania, sufren tasas de paro cercanas al máximo desde la segunda guerra mundial. También el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, apoyó implícitamente a Villepin: 'En algunos frentes de la UE, observo nostalgia de la revolución, pero miedo a las reformas', afirmó en una entrevista con Reuters.