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El ocio y negocio de las granjas escuela

Ver de cerca una vaca e incluso ordeñarla, participar en el proceso de hacer queso o en el cuidado de una huerta o saber que el reciclaje es algo más que tirar una botella al contenedor de la esquina. Los pequeños urbanitas viven en las llamadas granjas escuelas su ritual de acercamiento al mundo rural, tanto durante el curso, en programas escolares, como en verano en campamentos.

'Como setas en el campo', aparecen las granjas escuelas en España, comenta Clotilde Escudero del Centro Nacional de Educación Ambiental. En el registro oficioso que realiza desde hace años se cuentan hoy 117 centros con esta denominación, aunque cree que podrían ser más. La falta de regulación específica hace que llevar un registro o abrir una empresa dedicada a la educación medioambiental se convierta en un periplo con visos de martirio burocrático.

Así lo cree Miguel Sánchez, de la Granja Escuela Albitana, que funciona desde hace 10 años en la localidad madrileña de Brunete. 'La falta de regulación hace que para abrir la granja escuela tuviéramos que presentar el proyecto en las Consejerías de Educación, Medio Ambiente, Agricultura o Sanidad, de tres a cinco años de gestiones', asegura.

Los registros de calidad son útiles a la hora de elegir a qué granja llevar los niños

Toda granja escuela con animales debe hacerse con el mismo permiso de explotación agropecuaria de una granja convencional, aunque su actividad ganadera sea más aislada. El director de Albitana reconoce que abrir un establecimiento supone una inversión 'muy cuantiosa y que se recupera a largo plazo'. La mayoría de granjas escuela funcionan como cooperativas o sociedades limitadas que deben contar con seguros de contingencia y responsabilidad civil.

Araceli Serantes, del departamento de Pedagogía y Didáctica de la Facultad de Ciencias de la Educación de A Coruña, explica que el perfil de los promotores de estas empresas son personas con formación universitaria, jóvenes y que, aunque sean en su mayoría biólogos, pedagogos o maestros, también se da entre otros profesionales que no encuentran una salida laboral. 'Es una vía de autoempleo bastante extendida', asegura. Muchas son las granjas escuela que para financiar parte de la inversión acuden a programas de los institutos de fomento de empleo de las comunidades autónomas o a ayudas europeas de desarrollo rural o protección medioambiental, como el programa Life.

La rehabilitación de caseríos es la modalidad más extendida, sobre todo en el norte de España, aunque comienzan a proliferar las granjas de nueva construcción.

En el aspecto educativo, las granjas escuela tienen su origen en los movimientos de renovación pedagógica de finales de los setenta que promovían una escuela abierta con objetivos fuera del aula.

El fuerte desarrollo de esta actividad, sobre todo a partir del boom de la educación ambiental en los noventa, y las llamadas de atención del sector han hecho que las Consejerías de Medio Ambiente de Andalucía y Madrid estén preparando regulaciones para controlar la calidad de los establecimientos. Galicia y Castilla y León disponen ya de registros y decretos que salvaguardan la calidad.

En Cataluña, la Consejería de Medio Ambiente y la Sociedad Catalana de Educación Ambiental cuentan con sendos registros de calidad. Estos pueden ser de gran utilidad para que los padres decidan a qué granja enviar a sus hijos. Los criterios prioritarios son, además de los sanitarios, que el centro tenga un programa educativo y un personal cualificado.

Animales y huertas, pero también idiomas

Granja escuela Albitana. Situada en Brunete (Madrid), cuenta con 56.000 metros cuadrados de finca, piscina, huertos, animales de granja, picadero, entre otras instalaciones. Dos modalidades de campamento: mixto de inglés/español y sólo de español para niños entre 4 y 14 años. Gran variedad de talleres. Instalaciones sin barreras arquitectónicas y menú especial para celiacos. Precio: la quincena: 450 euros, 540 en inglés. Contacto: 918 158 783; www.albitana.com

Granja escuela La Limpia. Es la pionera de las granjas escuela, fundada en 1979 y situada en Guadalajara. Abierta todo el año, en verano oferta varias modalidades: la estancia convencional de siete días o quincena o la llamada escuela de verano que funciona como un centro de día, ideal para niños que vivan en la zona de Guadalajara. Las actividades son muy variadas con talleres tan dispares como el de mermelada o radio. Cursos de idiomas, equitación y magia adicionales. Los precios varían pero la quincena está en torno a los 400 euros. Contacto: 949 221 693 ; www.huertalalimpia.com

El molino de Lecrín. Situada en Dúrcal, Granada, esta granja escuela cuenta con un equipo pedagógico que se ocupa de supervisar las actividades y la evolución de los niños. Entorno natural poblado de bosques de castaños, olmos y alcornoques. Animales de granja, huertas, picadero, piscina y otras instalaciones. Niños entre 7 y 14 años. La quincena cuesta unos 500 euros. La semana, unos 250 euros. Contacto: 958 780 519; www.arrakis.es/~remolino/

Granja escuela La Loma. Situada en Elche, Alicante, a 7 kilómetros de Santa Pola. Funciona durante el año como granja escuela y ofrece también campamentos de verano hasta el 15 de agosto. Colonia de verano que combina las actividades de granja, piscina y talleres con salidas a la playa, a la Ciudad de las Ciencias o a Terra Mítica. También imparten cursos de vela, remo o windsurf. Precio: 7 días, 180 euros; 10 días, 230 euros, y la quincena, 330. Contacto: 966 638 004 www.granjaescuelalaloma.com

Palacio de la Bouza. Un palacio del siglo XIX en Riberas de Pravia (Asturias) acoge esta granja escuela con actividades tradicionales como el cuidado de animales y de la huerta. Ofrece la modalidad de colonia de idiomas de alemán, francés e inglés. De 6 a 15 años. Precio: quincena de idiomas, 688 euros; quincena granja, 396 euros. Contacto: 985 587 701; www.palaciodelabouza.com