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Las falsificaciones empujan a las empresas de lujo a fabricar en China

Giorgio Armani quedó tan impresionado con un reloj de Armani que compró en Shanghai por 21 dólares que decidió fabricar relojes en China a un coste menor. Ahora el diseñador de moda italiano tiene previsto abrir 30 tiendas en este país para 2008. 'Era una copia idéntica' a un reloj que se vende por casi cinco veces el precio que él pagó, declaró Armani, de 69 años, a los medios el mes pasado en Hong Kong, donde terminó una gira de promoción en China.

Giorgio Armani, Prada, Cartier y otras marcas de lujo se están expandiendo en China, apostando por que las ventas de sus productos subirán como resultado del aumento de la riqueza en el país. Puede que las imitaciones no perjudiquen los beneficios, según analistas como Eric Wong, de UBS Securities Asia. 'Puede que haya mucha demanda de falsificaciones, pero también hay mucha demanda para el artículo auténtico'.

Las ventas de Armani en China subieron un 17% en el primer trimestre, casi dos veces el crecimiento general, informó la empresa. Los beneficios totales aumentaron un 14%, hasta 134 millones de euros. Gucci y Louis Vuitton facturan cerca del 30% de sus ventas totales de 4.300 millones de euros conjuntamente en Asia, sin incluir Japón, según datos de Bloomberg.

Los productos falsos representan hasta un 7% del comercio mundial, 450.000 millones de dólares al año

El mercado de artículos de lujo de China vale aproximadamente unos 2.000 millones de dólares, un 3% del total mundial, según la agencia de noticias estatal china Xinhua. Unos 210.000 de los 1.300 millones de habitantes de China son millonarios medidos en dólares, según el Informe de riqueza mundial de 2003 elaborado por Capgemini Ernst & Young.

El crecimiento de las ventas minoristas del país ha sobrepasado al de Estados Unidos en al menos los últimos cuatro años, según cifras del Gobierno. Las ventas minoristas aumentaron un 10,7%, hasta 155.000 millones de dólares, en el primer trimestre desde el mismo periodo del año anterior. 'El consumo en China es muy fuerte, especialmente en el sector de los artículos de lujo', dijo Dong Tao, economista jefe para la región de Credit Suisse First Boston. 'Esto coincide con la explosión de una clase con unos ingresos medios y de una clase alta'.

Es imposible estimar las pérdidas de empresas de artículos de lujo por las imitaciones chinas, manifestó Maxime Elgue, gerente general de Cartier en Extremo Oriente. La mitad de las falsificaciones -valoradas en 100 millones de dólares- que las autoridades aduaneras estadounidenses se incautaron en 2002 procedían de China. Las falsificaciones representan hasta un 7% del comercio mundial, 450.000 millones de dólares al año. 'Lamentablemente, la calidad de las falsificaciones en China es mejor', afirmó Elgue. 'Son muy buenas. Incluso tienen modelos que nosotros no tenemos'.

'El problema de la falsificación sigue siendo muy común', según Peter So, jefe de investigación en China de ING Bank. 'Ya se ha redactado un proyecto legislativo, pero para ponerlo en vigor necesitan más tiempo, más dinero y más gente. Es un elemento disuasorio muy importante contra la venta de un producto en China'.

Cartier tiene previsto abrir siete nuevos almacenes en China este año, con lo que tendrá 10, y quiere tener 20 tiendas en 2006. 'Será el mercado del futuro', dijo Elgue. 'Tenemos que adelantarnos a la competencia'. Puede que China desplace a Japón como el principal mercado de Cartier dentro de 15 años. 'Las perspectivas son excelentes'.