Finanzas públicas

España logra eliminar la prima de riesgo-país con Alemania y Francia

El tipo de interés al que se negocian los títulos de deuda a 10 años del Reino de España es ya igual que el exigido a los Tesoros públicos de Alemania o Francia. El sobreprecio exigido a la deuda de España en el pasado por los riesgos que supone financiar al Estado (prima de riesgo-país) ha desaparecido, por tanto. Este sobreprecio es uno de los mejores indicadores de la calidad que los mercados financieros otorgan a la política económica y financiera del Gobierno de un país, y también a la credibilidad de la economía de todo el país.

Esta reducción del diferencial de precio del bono a 10 años en el mercado secundario se ha producido de forma vertiginosa desde que España estuvo en condiciones de cumplir las exigencias para ingresar en la unión monetaria. Así, en 1997 la prima media fue de 74 puntos básicos (0,74 puntos de tipo de interés), mientras que en 1996 la media había sido aún de 252 puntos, y en 1995 la friolera de 445 puntos (4,45 puntos de tipo de interés adicional). A finales de 2001 las grandes agencias de calificación otorgaron a las emisiones de España la máxima nota, igual que a los grandes tesoros del G-7.

Desde ese momento, el sobreprecio exigido a las emisiones españolas se estrechó hasta el entorno de 18 a 20 puntos básicos. En tal entorno se ha mantenido todo 2002, y ya en los dos primeros meses de 2003 ha descendido hasta primas de un dígito. El pasado viernes la prima con Alemania era de sólo 3 puntos básicos y negativa (1 punto) con Francia.

Prima negativa

Expertos de la Administración en mercados financieros estiman que tanto medida sobre Alemania como sobre Francia, las dos economías más potentes de la zona euro, se trata en realidad de 'tasas negativas, ya que únicamente la liquidez de los tesoros francés y alemán proporcionan por sí solos en torno a 10 puntos básicos de ahorro en el precio de sus emisiones'.

Los citados expertos consideran que ha contribuido notablemente a eliminar la prima de riesgo el hecho de que España 'no ha dejado de reducir la deuda pública en porcentaje sobre PIB, equilibrando las cuentas públicas en los dos últimos años, mientras que Francia y Alemania han experimentado deterioros en sus saldos fiscales y han elevado su deuda sobre PIB'. Su mala evolución presupuestaria ha estado provocada por un crecimiento económico muy limitado en los dos últimos años. España tiene también prima de riesgo negativa sobre las emisiones de los tesoros de Italia, Bélgica u Holanda en el mes de febrero.

Esta mejora de la percepción financiera de España en los mercados ha posibilitado, junto con la caída general de tipos de interés, que buena parte de las emisiones de títulos en los primeros meses de 2003 se hayan colocado en el mercado primario de deuda a precios históricamente bajos, aunque ya a finales de 1998 y principios de 1999 las emisiones se colocaron a precios similares a los actuales también por la tendencia bajista de tipos en la zona euro. Los bonos a 30 años, que comenzó a utilizar recientemente el Tesoro, se han emitido este año en el 4,93%, mínimo histórico. Pero los mínimos se produjeron en las emisiones de 1999 para la mayoría de los plazos (3,02 para bonos a tres años o 3,96% para títulos a 10 años), aunque el mercado secundario ya ha marcado nuevos mínimos este año, como el 3,92% para los valores a 10 años.

Deuda viva

Al terminar 2002 la deuda en circulación emitida por el Tesoro llegaba a 311.961 millones de euros (51,9 billones de pesetas), frente a los 306.922 millones de euros (51,06 billones de pesetas) de 2001. Este volumen de deuda supone el 45,3% del PIB, y a ella hay que sumar la emitida por comunidades autónomas, ayuntamientos y empresas públicas; en total llega al 55,2% del PIB, 13 puntos menos que en 1996.

De esta deuda bruta, 16.813 millones de euros están en depósitos en el Banco de España, en una cuenta que se remunera al tipo director oficial, ahora en el 2,75%. Por tanto, la deuda neta es de sólo 295.148 millones de euros, aunque todo el volumen bruto tiene coste.

Un 34% de la deuda bruta está emitida en obligaciones a 10 años (109.855 millones de euros) y un 17,5% en bonos a cinco años (54.829 millones de euros). A tres años se han colocado 29.177 millones de euros, y a 18 meses, letras por valor de 20.823 millones de euros. En los últimos años se ha concentrado gran volumen de endeudamiento en plazos largos, y ya hay 35.403 millones de euros emitidos a 15 años y 17.846 millones de euros a 30 años.

Así, mientras el precio medio de la deuda se ha reducido los últimos años (del 9,56% en 1995 al 5,37% actual), se ha producido un estiramiento de la vida media de los títulos, que ha pasado de 3,79 años en 1995 a 5,9 en 2002.

El Tesoro obtiene 450 millones por su cuenta en el Banco de España

La Dirección General del Tesoro tiene emitida más deuda de la que precisa para hacer frente a la necesidad neta de financiación del Estado y a las amortizaciones periódicas de títulos. Así, al finalizar el ejercicio 2002 tenía una sobreemisión de 16.813 millones de euros, que están depositados en el Banco de España. La cuenta se remunera al tipo oficial vigente en la zona euro (2,75%), un precio seguramente más barato que el coste de la emisión, ya que en muy pocos casos el Tesoro ha podido emitir por debajo de ese precio, salvo en plazos muy cortos. Pero como los diferenciales para obtener rentabilidad a esta cantidad de dinero eran muy escasos, el Tesoro ha buscado fórmulas alternativas. Así, cada día coloca mediante subasta en el mercado interbancario a un día este dinero a los bancos, siempre con garantía de títulos de deuda. Generalmente el rendimiento obtenido es de unos puntos básicos por debajo del eonia (Euro Over Night Index Average), pero suficiente como para que el Tesoro, con todo el volumen de dinero utilizado, obtuviera una rentabilidad de 450 millones de euros (74.873 millones de pesetas) en 2002. Esta cantidad de dinero procedente de la deuda sobreemitida suele elevarse en periodos en los que las emisiones son más baratas, como ahora, para hacer frente a las amortizaciones que se producen periódicamente. Sin embargo, en estos meses el Tesoro no ha acelerado las emisiones, según fuentes de la Administración, porque 'no se puede forzar al mercado, no se puede emitir más de lo que puede absorber y menos a precios que a lo mejor dejan de ser atractivos para los compradores'. Este año el Tesoro tiene que hacer frente a amortizaciones por valor de más de 62.000 millones de euros (el 21,8% de la deuda viva), que se concentró fundamentalmente en enero (14.800 millones de euros).

El 40% de la deuda está en manos de no residentes

Una de las consecuencias directas de la mejora registrada en los últimos años por la prima de riesgo-país es la estabilización del peso de los inversores no residentes en el entorno del 38% del total del saldo de la deuda española en circulación.No obstante, la participación de los inversores no residentes por productos es muy desigual, ya que si bien ésta ha crecido gradualmente desde el inicio de la integración monetaria, hasta llegar a formar el grupo más importante de inversores en bonos y obligaciones, su participación en el segmento de letras es minoritaria. Así, la progresión ha sido espectacular en bonos y obligaciones, ya que mientras la deuda en estos productos en manos de las entidades de crédito se ha mantenido estable en el entorno del 34% entre 1998 y 2002, el porcentaje de estos títulos en manos de no residentes ha pasado de representar apenas el 23% en 1998 al 45% en 2002. En cuanto a la distribución por país de origen de los inversores no residentes, destacan los franceses, con el 23,8% del total, seguida de los alemanes, con el 15,11%, y los residentes en los Países Bajos, con el 8,5%. No obstante, las entidades de crédito, por su parte, han aumentado su participación en el total de la cartera de deuda hasta superar a los no residentes a finales del pasado año, llegando a tener casi el 39% de la deuda en circulación. Por su parte, los inversores institucionales residentes han continuado diversificando sus carteras de deuda soberana en euros y reduciendo su peso entre los tenedores de deuda del Estado.